Revista Cauce

Fundación Chadileuvu

CAUCE AÑO 1, N° 2, 2021

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¿Puede considerarse vigente el estudio del
Instituto Tecnológico de Massachusetts?


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El esquema presentado precedentemente, establecido a partir del estudio realizado por el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT de acuerdo a su sigla en inglés) es una síntesis de las obras de ingeniería proyectadas de acuerdo con dicho estudio. Puede observarse que además de la represa Casa de Piedra ya construida, está proyectada Portezuelo del Viento, sobre el Río Grande (actualmente en stand by mientras se aguarda la realización de un Estudio de Impacto Ambiental integral de toda la cuenca), embalse La Estrechura, embalse Bardas Blancas, embalse Las Torrecillas, embalse Aguas de Piche, embalse Huelches, embalse Pichi Mahuida y dique derivador Paso Alsina; además del trasvase del Grande al Atuel y del Negro al Colorado. Por otra parte el estudio del MIT efectuó la siguiente asignación de áreas de riego, sobre un total de 318.000 ha regables:

ASIGNACIÓN DE SUPERFICIES REGABLES REGABLES (EN HAS.) POR PROVINCIA LA PAMPA 85.100 RÍO NEGRO 85.100 NEUQUÉN 1.000 MENDOZA 1.000 BUENOS AIRES 145.900

El estudio encomendado al MIT tuvo una historia previa que comenzó en 1956 con la “Conferencia del Río Colorado”, realizada en Santa Rosa, donde las provincias condomines acordaron “Que es de su derecho exclusivo reglar el uso de las aguas del río Colorado mediante pactos interprovinciales entre todas ellas”. También acordaron la designación de una Comisión Técnica Permanente encargada de estudiar todo lo relativo a la regulación, aprovechamiento y distribución de las aguas del Río Colorado. En la Va Conferencia, realizada el 4 de diciembre de 1969, los Gobernadores de las 5 provincias decidieron formular un programa único para toda la cuenca del Colorado, solicitándole al Poder Ejecutivo Nacional que la entonces Secretaría de Recursos Hídricos, realizara los estudios necesarios que permitieran establecer el mencionado programa, el cual fue conferido al MIT quien elaboró un modelo que permitió la selección del programa para orientar el desarrollo de toda la cuenca.
Por decreto del 21 de octubre de 1970 el Poder Ejecutivo declaró de interés nacional las inversiones en estudios técnicos para la formulación del Plan de Desarrollo Integrado del Río Colorado y autorizó a la ex Secretaría de Estado de Recursos Hídricos para convenir directamente con el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) de Cambridge, EE.UU., la realización de los estudios necesarios tendientes a la formulación del citado plan que incluye, además, la selección de proyectos y los estudios relativos a su prefactibilidad técnica y económica, con las consiguientes alternativas óptimas para el desarrollo a corto, mediano y largo plazo.
Finalmente, en la reunión efectuada en Buenos Aires de los interventores de las 5 provincias, bajo la presidencia del Ministro del Interior, General Albano Harguindeguy, firman el Acuerdo del Río Colorado, el cual en sus puntos más destacados establece:
-Aprobar el Programa Único de Habilitación de Áreas de Riego y Distribución de Caudales del Río Colorado.
-Adoptar al solo fin de la asignación de áreas y distribución de caudales a la cuenca media del Río Colorado, la alternativa individualizada en el Programa Único como "Exportación de 24 metros cúbicos por segundo”, y con una concentración salina en la entrada de la cuenca inferior del Río Colorado de 1,8 mmhos por centímetro y una calidad adecuada para la mayoría de los cultivos que se realizan en la baja cuenca a la fecha de la presente acta. La cifra mencionada en último término (1,8 mmhos por centímetro) se mantendrá hasta tanto se concrete el trasvase parcial del Río Negro al Colorado, pudiendo en aquel momento establecerse nue arámetros teniendo en cuenta los niveles de toxicidad de los iones que componen las sales.
-Adjudicar a la provincia de Mendoza un caudal medio anual de 34 metros cúbicos por segundo, para derivar a la cuenca del Río Atuel, compuesto de la siguiente manera: 24 metros cúbicos por segundo provenientes del aprovechamiento total de los ríos Cobre y Tordillo y los arroyos Santa Elena, De las Cargas y Los Oscuros, más 10 metros cúbicos por segundo del caudal medio anual provenientes del arroyo Valenzuela. La Provincia de Mendoza podrá iniciar de inmediato los estudios y proyectos requeridos para la derivación autorizada por el presente artículo. Estas obras serán coordinadas en tiempo con las que
se prevén en el artículo siguiente y fiscalizadas en graduación y ejecución por la entidad interjurisdiccional .

Llegado a este punto, detengámonos un instante para pensar y responder la siguiente cuestión: ¿todo lo planteado hasta ahora responde a la realidad o es parte de un relato de ficción? Comencemos por el modelo del ITM: fue formulado hace más de 5 décadas uando las computadoras eran tan grandes como toda una habitación, el ambiente debía ser acondicionado porque su funcionamiento producía calor y el procesamiento de datos era muy lento; el avance de la performance de las PC durante el tiempo transcurrido ha sido impresionante y en paralelo se registró un singular progreso en la ciencia de la modelización, por lo cual los modelos actuales resultan mucho más precisos. Por otra parte, y aquí viene lo más importante del asunto: los datos del Colorado que alimentaron el modelo del MIT, no tienen nada que ver con el curso actual del río; durante la última década se registró un caudal que es menor de la mitad (excepto durante parte del verano 2020 en el que se registraron durante algunos períodos un caudal similar y aún superior al
promedio) de los 147 m3/seg, caudal promedio histórico del Colorado, utilizado en el modelo del MIT y esto según sostiene la FUCHAD puede modificar radicalmente todos los parámetros del modelo y en consonancia los obras programadas y los caudales atribuidos a cada provincia. A pesar del incremento en algunos meses el caudal anual expresado en m3/s fue de 79,25, cifra muy lejana al caudal histórico. Cabría ahora preguntarnos si esta merma del caudal será permanente o transitoria; de acuerdo con los estudios del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) la disminución de los
caudales de los ríos que tienen su origen en los glaciales localizados en los Andes centrales está relacionada con la reducción de los glaciares, producto del Cambio Climático Global, ergo la disminución del caudal en el Colorado puede no ser un fenómeno transitorio.
La Fundación Chadileuvú ha expresado en distintas reuniones la necesidad de realizar nuevos estudios sobre toda la cuenca del Colorado, la respuesta que se obtuvo fue que ya se había tomado en cuenta por parte de COIRCO pero hasta la fecha no ha existido ningún comunicado oficial al respecto; se comprende desde el punto de vista político es algo bastante complicado, significaría barajar y dar de nuevo, todas las obras de arte (incluida la cuestionada Portezuelo del Viento) y asignación de caudales derivadas del modelo sufrirían modificaciones de importancia.

El agotamiento de las tierras amenaza el futuro del planeta - La degradación de los suelos podría causar una sexta extinción masiva 5 de marzo de 2021-00:05 Carlos A. Mutto
PARA LA NACION

Si los humanos levantaran un instante la mirada que mantienen depositada en permanencia sobre sus teléfonos celulares, encontrarían el tiempo necesario para pensar en el futuro y comprender las amenazas que pesan sobre su existencia.

Cuando Homo sapiens apareció sobre la Tierra, hace dos millones de años, el planeta tenía 4500 millones de años de vida dentro de un sistema más vasto creado hace 13.700 millones de años. Eso significa que el Universo “prescindió del hombre la mayor parte de su tiempo”, como recuerda el filósofo de la ciencia Etienne Klein en su “paradoja de la ancestralidad”. Otra incongruencia mayor de esa situación reside en que la arrogancia del ser humano lo autoriza a comportarse, por lo menos desde la Revolución Industrial, como si en esa historia fuera el propietario, por añadidura incompetente. En poco más de dos siglos de saqueos y dilapidaciones, Homo sapiens destruyó o hipotecó gran parte de las riquezas terrestres que la Naturaleza había necesitado 4500 millones de años para construir. Su dominación sobre el planeta es tan grande que constituye una amenaza de extinción para las especies animales y vegetales: en esta nueva era geológica, que una parte de la comunidad científica denomina antropoceno, el ser humano ocupa la mitad de la superficie terrestre para alimentarse, alojarse y extraer materias primas. En términos económicos, eso significa que el hombre se apropia del 40% de la productividad primaria del planeta –es decir, todo lo que producen los animales y las plantas– y controla 75% de los recursos de agua dulce, según el investigador británico Chris D. Thomas, de la Universidad de York y autor de Herederos de la Tierra.

Las cinco extinciones de masa precedentes –incluida la que erradicó a los dinosaurios– fueron provocadas por cataclismos naturales. Esta vez, sin embargo, el agente destructor habita en la Tierra, controla todos los recursos del planeta y cada uno de sus gestos es tan violento y devastador que modifica el hábitat natural hasta el punto de emponzoñar el futuro de la humanidad y poner en peligro su supervivencia.

Ahora la amenaza existencial está debajo de sus pies: por la acción individual o combinada a fenómenos meteorológicos extremos, desertificaciones, deforestaciones y diversas formas de
erosión, sequías, salinización, contaminación, expansión urbana y malas prácticas agrícolas, casi la mitad de las tierras cultivables están agotadas o al borde de la extinción.

“Eso significa, en concreto, que han perdido fertilidad y en un plazo de 30 años dejarán de ser productivas, lo que tendrá un impacto negativo tremendo para más de 3500 millones de
personas”, que en ese momento representarán casi 40% de la población mundial. Al ritmo actual de deterioro de los suelos, advierte el profesor Robert Scholes, de la Universidad
Witwatersrand de Sudáfrica, “solo 10% de la superficie terrestre será útil en 2050”.
Esa situación configura un cuadro de peligro extremo porque 95% de nuestra alimentación es, directa o indirectamente, tributaria de los suelos, según el agrónomo Christophe Gatineau. Tres componentes esenciales –agresión combinada de factores naturales, explotación intensiva y uso de productos químicos que mineralizan la materia orgánica– crearon las condiciones de la agonía biológica de la tierra por inanición y asfixia: privada de alimentos, desaparece la biomasa de la fauna y la flora subterránea que asegura su renovación. Un solo gusano regenera entre 300 y 600 toneladas de tierra por año, y los túneles que perfora facilitan la evacuación pluvial y reducen los riesgos de inundación. Pero esos auxiliares esenciales de la biodiversidad, que representan 50% de la biomasa animal terrestre en las regiones temperadas, están amenazados de extinción, como otras especies del planeta. Su presencia, que disminuyó de 2 toneladas por hectárea en 1950 a menos de 200 gramos en la actualidad, está arrastrando a toda la microbiología de los suelos fértiles y destruyendo el primer eslabón de la cadena nutritiva de los seres humanos.
El hombre, en verdad, nunca fue piadoso con la tierra. Desde el neolítico existen antecedentes de grandes erosiones antrópicas (pérdida o alteración de la capa superficial de suelos causadas por el hombre) en Europa, Mesopotamia, Oriente Medio y China. En la actualidad, la erosión afecta cada año un promedio de 5 toneladas de tierras fértiles por habitante.

A ese ritmo, 90% de la superficie terrestre habrá sido afectada en 2050 por ese deterioro, provocado por el impacto de las actividades humanas y en particular la llamada “artificialización” de los espacios terrestres y marinos (la expansión descontrolada del cemento), que será la “principal causa de la extinción de la biodiversidad mundial”, pues originará la desaparición de casi 50% de las especies, según el informe 2020 del WWF.

El otro agente de destrucción masiva es la agricultura intensiva, que transforma zonas fértiles en tierras yermas a un ritmo de 10 millones de hectáreas por año, según el ingeniero agrónomo
Claude Bourguignon, fundador del Laboratorio de Análisis Microbiológico de Suelos. La Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (Ipbes) advirtió que “la degradación de los suelos está empujando al planeta hacia una sexta extinción masiva”.

Asolados por sobreexplotación y fenómenos naturales –algunos de ellos agravados por la acción humana–, envenenados por exceso de pesticidas y fertilizantes químicos, y extenuados por
sobreexplotación y uso de técnicas agrícolas inapropiadas, los suelos agotados constituyen una catástrofe mayor, frecuentemente ignorada. La tierra, como lo demuestra la historia, ha sido la principal fuente de subsistencia de Homo sapiens desde su aparición sobre el planeta. Los 33 millones de km2 de terrenos agrícolas que quedan actualmente –equivalentes a 6,4% de la
superficie del planeta– permiten alimentar a los 7700 millones de habitantes. Pero ese frágil equilibrio está desapareciendo por la presión demográfica y la reducción de las superficies cultivables.

Un solo dato permite tomar conciencia de la magnitud de ese fenómeno: en 1900 cada habitante del planeta tenía, en promedio, un “capital” teórico disponible de 2 hectáreas de tierra. La proporción se redujo a menos de 0,5 hectáreas en 2010.

Ese fenómeno no es insignificante porque amenaza la alimentación de amplios sectores de la humanidad y puede desencadenar desplazamientos humanos a gran escala con olas migratorias que podrían afectar hasta 700 millones de personas.


La situación podría empeorar si el recalentamiento del clima prosigue al ritmo actual. El último informe del instituto de prospectivas Futuribles prevé que el aumento de temperaturas a mediados de siglo acelerará un agravamiento de fenómenos climáticos extremos, como incendios, tormentas devastadoras, deshielos y gigantescas inundaciones, acompañados de un aumento del nivel de los océanos –incluso en las costas argentinas–, que erosionará centenares de kilómetros de litoral, anegará miles de hectáreas de tierras fértiles y arrasará con poblaciones enteras.

Una reacción en cadena de esa índole alcanzaría para desestabilizar todos los equilibrios vitales que mantienen en vida a la humanidad.

Esa situación no se producirá dentro de una probeta de laboratorio, sino en un mundo real gobernado por las leyes implacables de la geopolítica, las luchas de clases, la mezquindad humana y la cultura del profit.

Especialista en inteligencia económica y periodista
Carlos A. Mutto

El hombre y
la tierra - Alfredo Sábat

Ya no hay tiempo para seguir esperando
16 de marzo de 202100:05
Alieto Aldo Guadagni
PARA LA NACION
La era iniciada después de la Segunda Guerra Mundial en el siglo pasado se caracterizó por el gran desarrollo de las fuerzas productivas, con un progreso tecnológico que enterró a la profecía
malthusiana que nos condenaba a no poder mejorar nuestro nivel de vida. El crecimiento económico de la centuria pasada fue el mayor de toda la historia, esto ha sido muy importante,
ya que el progreso económico es indispensable, pero debemos tener en cuenta que el medio ambiente y la biodiversidad deben ser preservados.

La globalización ha avanzado en los mercados de bienes y servicios. Todos los días somos informados sobre la cotización de los instrumentos financieros (bonos, acciones y divisas),
también abunda la información diaria sobre los precios de cereales, petróleo, metales, minerales y muchos otros productos. Es razonable que esto ocurra porque se trata de
información importante para el futuro global de las inversiones y el empleo, pero es importante tener presente que, además, existe otra información también diaria, aun más importante para la vida del hombre en esta Tierra, que es elaborada por el Observatorio de Mauna Loa (Hawai), administrado por el gobierno de EE.UU., a la cual se le presta menos atención. La primera
cuantificación de la cantidad de CO2 que rodea el planeta se realizó en este Observatorio hacia 1960, cuando se registraron 316,91 ppm (partes por millón), mientras que el año pasado
llegaron a 414,01. Para tener una idea de la fuerte aceleración en el crecimiento de este stock contaminante, señalemos que entre 1960 y 1980 aumentó 21,84 ppt, mientras que entre 2000 y 2020 este incremento de stock contaminante trepó 44,46 ppt.

Después de más de un siglo de industrialización y deforestación a gran escala, los gases de efecto invernadero en la atmósfera se han incrementado y acumulado como nunca antes en
millones de años. Hay que distinguir el flujo anual de emisiones contaminantes con el stock acumulado en la atmósfera rodeando a la Tierra, ya que la pandemia está cambiando
transitoriamente esta situación, porque la caída en el consumo de combustibles fósiles está reduciendo las emisiones de CO2 (el flujo, no el stock acumulado), que han sido inferiores el año
pasado debido a la recesión global, pero esta no es una solución sustentable ni alcanza, ya que día a día sigue aumentando el CO2 acumulado en la atmósfera. En el Acuerdo de París los países acordaron volver a reunirse cada cinco años y revisar sus objetivos de reducción de CO2.
Glasgow 2021 debería ser un encuentro en el que se acuerden metas más ambiciosas en los recortes de las emisiones de CO2. Hay una gran diferencia en las metas exigidas por la
preservación de la Tierra y las decisiones vigentes en el área energética global.



Las consecuencias negativas del cambio climático han estado fuera de la ponderación económica, porque no se ha incluido el costo de los efectos perjudiciales que
tienen en la salud, la producción y en la viabilidad de naciones que son vulnerables. La aspiración de los contaminantes de eludir la carga de la externalidad negativa del cambio
climático complica la negociación en el ámbito de las Naciones Unidas. Esta externalidad global pone en riesgo el clima, que es un bien público global. Por esta razón, el reconocimiento de esta
externalidad es crucial en la política energética. El cambio climático es un problema global, porque los gases de efecto invernadero se mezclan en la atmósfera y tienen el mismo impacto,
no importa dónde se emitan.

El clima está cambiando como consecuencia de las actividades humanas, fundamentalmente por la combustión de fósiles y la deforestación. La Tierra ya ha experimentado un calentamiento en las últimas décadas y se prevé más calentamiento en los próximos años si no se aplican medidas acordadas en el nivel internacional. Los resultados serán más fenómenos meteorológicos
extremos. En los últimos años las energías limpias vienen creciendo más rápido que las fósiles más contaminantes (carbón, petróleo), pero estas aún no se reducen lo suficiente para abatir las
emisiones producidas por estos combustibles fósiles.

Al actual ritmo de aumento de las emisiones cruzaríamos el límite crítico de 450 ppm en la próxima década. Las Naciones Unidas advirtieron en la reciente Asamblea General que “el
mundo está ardiendo y es urgente revertir el curso del cambio climático”. El mundo está lejos de los objetivos que se propuso hace cinco años en París y aún no hemos logrado acordar eficaces políticas internacionales. Es cierto que el mundo necesita el progreso económico como condición, aunque no siempre suficiente para eliminar la pobreza y la indigencia, por esta razón
es necesario retomar el sendero del crecimiento económico, pero, al mismo tiempo, abatir las emisiones. Casi dos tercios de más de 1,2 millones de personas encuestadas en todo el mundo
consideran el cambio climático una emergencia mundial, que exige tomar medidas para abordar la crisis, asegura la encuesta climática de la ONU difundida este año.

Ya se conoce el último informe sobre las emisiones difundido por las Naciones Unidas. En él se evalúan los estudios científicos sobre las emisiones, actuales y futuras, estimadas de gases de
efecto invernadero, que se comparan con los niveles de emisiones admisibles para que el mundo progrese en la trayectoria de menor costo hacia la consecución de los objetivos del
Acuerdo de París. En este informe se advierte que los compromisos contenidos en las propuestas de los países, en el marco de este acuerdo, no son adecuados para abatir las
emisiones al ritmo requerido. Aún resulta posible mantener el calentamiento del planeta por debajo de 2 °C y 1,5 °C; sin embargo, si no se aumentan los compromisos vigentes en el Acuerdo
de París, no será posible evitar superar la meta de 1,5 °C. Ahora más que nunca se requieren medidas urgentes y sin precedente por parte de todas las naciones.

El mundo ha cambiado mucho en las últimas décadas. En 1980, el principal contaminador global era EE.UU., con emisiones que representaban más del triple que las chinas. Ahora el mapa
de la contaminación global es distinto al del siglo pasado por el cambio en el liderazgo
económico, ya que China está emitiendo actualmente el doble de CO2 que EE.UU. Estos dos
países representan hoy un tercio de las emisiones mundiales de origen energético. La misma magnitud que en 1980, pero cambió el liderazgo contaminador; por esta razón, fue una buena
noticia que en la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2020 el presidente de China, Xi Jinping, anunciara que su país tenía como objetivo eliminar las emisiones de carbono para 2060.
Ha sido muy importante que con la elección de Biden EE.UU. se reincorporara al Acuerdo de París y que, además, convoque a una cumbre internacional climática el 22 de abril, Día de la
Tierra, expresando en el mensaje inaugural de su gobierno: “Ya esperamos demasiado para hacer frente a esta crisis climática. No podemos esperar más”.

Miembro de la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente

La hidrovía y el riesgo ambiental
LAARENA.COM.AR
El tema de la hidrovía sobre el río Paraná -que ha cobrado gran interés por el inminente vencimiento de las concesiones portuarias- constituye un fabuloso negocio que despierta el interés de enormes corporaciones
económicas. Tiene también gran interés geopolítico pues el área es una de las grandes fuentes de agua dulce del mundo.
Pero estas cuestiones tan relevantes suelen ocultar otra de trascendencia no menor: el aspecto ambiental. La cuenca, a partir de la desembocadura del río Paraná, se despliega como un abanico sobre cinco países. La navegación es uno de los más importantes usos de sus grandes ríos y a tal fin, la «Hidrovía Paraná-Paraguay» es el corredor de mayor desarrollo económico para toda la cuenca, y uno de los más extensos del planeta.
Junto con su gran caudal -uno de los mayores del mundo- el río Paraná posee una diversidad biológica muy importante. Sin una planificación y administración integrales el proyecto de una «hidrovía» alterará en
grado muy peligroso esas condiciones.
La mayoría de las aguas que nutren el Paraná se originan en territorio brasileño y son controladas por la cadena de embalses de aquel país, más importante desde que Argentina abandonó el proyecto de Corpus.
Las obras proyectadas contemplan la rectificación de grandes tramos del río y con ello la desaparición de islas que son importantes nichos ecológicos. Esa acción provocará la extinción o el desplazamiento de
especies autóctonas de flora y fauna.
Precisamente una de las obras que contempla el proyecto como necesaria para la llegada de grandes barcos hasta la localidad brasileña de Nueva Palmira es la desecación del Gran Pantanal -el mayor humedal
del mundo- que oficia como embalse natural de las lluvias y regula en gran proporción la Cuenca del Plata en sus emisarios. La desaparición de los umbrales rocosos que limitan al Pantanal (por su voladura mediante
explosivos) reducirá notablemente esa acción reguladora, con incremento del poder erosivo del río con el crecimiento de su caudal en la época de lluvias y también aumentará los riesgos en los ciclos de
sequía. Si a esto se le agrega la paulatina desaparición de bosques en Paraguay y Brasil, la hidrovía terminaría dejando un río con grandes alteraciones hidrológicas, especialmente en sus tramos medio e inferior.

Aunque no precisamente ecológico otro riesgo serio que ofrece el descuido de una visión integral de la hidrovía lo constituye el hecho singular de que la llamada Iglesia de la Unificación (también conocida
como Secta Moon), ha adquirido grandes superficies. Se estima que ya compró más de 600 mil hectáreas en el Paraguay, lo que genera cuanto menos un panorama inquietante desde un punto de vista geopolítico.
Así, la inevitable alteración del ecosistema con riesgos de grandes sequías e inundaciones en la zona se concretará en la desaparición de humedales, islas y bosques, con un predecible riesgo de aumento en la
contaminación del agua. A esa circunstancia se sumarán previsibles cambios negativos en el aspecto humano, inhabilitándose diversos usos en áreas extensas. Y todo ello en favor de objetivos orientados por los
intereses de países ajenos a la cuenca.

Los ríos bajos ponen en riesgo las tomas de agua en las ciudades
Son las que captan para abastecer a la población del Comahue. Preocupación por los bajos caudales del Limay, el Neuquén, el Negro y las represas.
POR JOSÉ LUIS DENINO
MARZO 27, 2021 9:59 AM

Las imágenes que muestran los ríos de la región son preocupantes. Sus caudales por debajo de la media histórica desde el año 2008 obligarán a algunas ciudades a readecuar las tomas de captación para garantizar el agua potable.
Las obras serán a futuro, no en esta temporada, explicó a “Río Negro” el titular del Departamento Provincial de Aguas, Fernando Curetti, y atribuyó el problema al cambio climático.
Los ríos bajos son consecuencia de la prolongada sequía que golpea a la zona del Comahue y se marca con fuerza en las represas del Limay.
La mayoría de los embalses están en niveles mínimos. “Erogan el doble del agua que les ingresa”, reveló una fuente de la Autoridad de Cuencas. En el caso de que sea necesaria una generación plena en invierno, bajarían a niveles que no se ven desde hace décadas.
En estos días el río Negro presenta un caudal que ronda los 450 m3/s, cuando su media histórica está establecida en 930 m3/s y los especialistas ya hablan de una necesaria actualización.

Hoy es común ver a los pescadores metidos en el medio del cauce y con el agua en la cintura. Los pedreros se multiplican y la correntada muestra poca fuerza.
Quien encendió la alarma por la situación de los ríos fue la gobernadora Arabela Carreras. “Hay un decrecimiento del agua disponible. Las tomas quedan por encima del nivel del cauce y ya tenemos problemas en las ciudades”, indicó hace unos días, al anunciar una tarea conjunta de varios organismos para mitigar los efectos del cambio climático.
Ante una consulta de este diario por el problema con las tomas, Curetti citó el caso de la planta de captación que se hizo en Bariloche en el arroyo Ñireco. Desde ella se iba a abastecer a los barrios de el Alto, pero ese curso se fue secando.
En referencia a las ciudades del Alto Valle, dijo que “tenemos que replantear la situación de las tomas el río viejas para un nuevo escenario complicado”.
Mencionó que en Cinco Saltos se construyó una nueva planta potabilizadora, con una ubicación estratégica, debido el cauce disminuido que presenta desde hace años el río Neuquén. En Fernández Oro se hizo lo mismo hace poco, ya que no podían garantizarle el agua a su población.

Muchas variables
Si bien el problema de la baja de caudales en los ríos llegó para quedarse, son muchas las variables que los afectan.
“Explicarlas solo por el cambio climático, no es una respuesta precisa”, sostienen distintas fuentes de ámbitos académicos.

Mencionaron que faltan datos del impacto de crecimiento de la población, cuánto volumen de agua se extrae de los ríos para consumo humano y usos productivos en campos. Y también recreativos, como las piletas particulares.
Extensas sequías y nevadas que no rinden

“El impacto del cambio climático llegó para quedarse. Estamos viendo en los últimos años períodos secos y extra secos en la región. Las nevadas invernales fueron buenas, pero las napas y suelos no llegaron a recargarse para que luego pueda darse un derrame que levante el caudal de los ríos”, explicó Fernando Curetti, titular del DPA.

El Alto de Bariloche, complicado por la escasez de agua

El descenso de caudal en el arroyo Ñireco provocó un serio faltante de agua en varias zonas de la Pampa de Huenuleo que se extendió durante todo el verano y que sólo tendría solución con una nueva obra de captación en el lago Gutiérrez.
El Ñireco aporta a través de la toma instalada en Pilar II, que esta temporada entró en déficit por la escasez de precipitaciones y las altas temperaturas. Fuentes del DPA señalaron que en condiciones normales bajan por ese ducto entre 500 y 600 metros cúbicos por hora y este verano funcionó con la mitad de ese caudal, en una caída de producción “que no tenía antecedentes”.
El problema afecta en forma directa a unas 10.000 personas. Viven en los altos del barrio El Frutillar, las 645 Viviendas, los barrios Unión y 2 de Abril y también las tomas lindantes, como la 29 de septiembre, que se valen de canillas públicas no planificadas y le quitan presión a la red en momentos de mayor demanda..
La provincia anunció hace ya algunas semanas que la obra prevista para llevar solución a toda la Pampa de Huenuleo es un nuevo acueducto desde el lago Gutiérrez, que demandará importantes obras de captación, impulsión y dos cisternas.
Garantizaría la provisión de unos 500 m3/h, con posibilidad de atender el crecimiento de demanda por los próximos 15 años.
El ministro de Obras Públicas Carlos Valeri, dijo que la nueva infraestructura se construirá “en el futuro inmediato”, con la posibilidad cierta de que esté lista para el próximo verano. Pero otras fuentes lo pusieron en duda y subrayaron que, aun con la decisión tomada, “va a llevar tiempo porque no está el proyecto ejecutivo y tampoco el financiamiento”.

ACTIVIDADES DESTACADAS REALIZADAS POR LA FUCHAD DURANTE EL MES DE MARZO
-Reunión con el Secretario de Gobierno José Vanini
Héctor Gómez y Walter Cazenave se entrevistaron con el Dr. Vanini para interesarlo en la invitación a nuestra provincia del Relator del Agua de las Naciones Unidas. Vanini estuvo totalmente de acuerdo y prometió el apoyo de la Gobernación.
-Entrevista con el Rector de la UNLPam Oscar Daniel Alpa
Con el mismo motivo señalado precedentemente (invitación al Relator del Agua), Héctor Gómez y Walter Cazenave se reunieron con el Rector para solicitar la participación de la UNLPam en los eventos a desarrollar.

-Participación en la primer reunión del Consejo Asesor de Recursos Hídricos.
Alberto Golberg, representante de la Fundación en la citada asamblea tuvo a su cargo una exposición sobre la Capacidad de Regeneración de los Ecosistemas del río Atuel.

-Reunión con la Secretaria de Ciencia y Técnica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.
Héctor Gómez y Oscar Frank mantuvieron una reunión con la Lic. Laura Wisner para tratar diferentes aspectos de una posible participación de la FUCHAD en tareas docentes relacionadas con temas hídricos.

-Construcción de un salón de usos múltiples

El Consejo de Administración de la FUCHAD aprobó la iniciativa de construir un SUM en la sede social, para ello se realizó una reunión con el Arquitecto León Marek a quien se le solicitó la presentación de un proyecto.

-Presentación del Dr. Juan Carlos Scovenna de un proyecto para demandar a las autoridades concesionarias del Complejo Los Nihuiles y de las represas sobre el río Diamante.

El Dr. Scovenna presentó en una reunión del Consejo de Administración el citado proyecto para demandar a la empresa concesionaria por el daño acarreado a nuestra provincia debido a las obras de represamiento realizadas sobre los ríos Atuel y Diamante.