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Pueblos originarios de San Juan acompañan a a La Pampa

Las comunidades originarias huarpes y diaguitas, que residen en San Juan, salieron a respaldar el reclamo de La Pampa en contra de la represa El Tambolar.

b_300_200_16777215_00_images_2021_pazargentinaquirogadiariohuarpe2021-1.jpgSe trata, precisamente, de comunidades que vienen sufriendo el despojo de sus recursos naturales, como el agua, de parte del Estado sanjuanino.

Días atrás, a pedido de La Pampa, la Corte Suprema de Justicia de la Nación emitió un fallo donde se le hizo un pedido de información a San Juan sobre la construcción del dique.

El Tambolar, más otras represas, ya ha provocado el corte del río Salado en el ingreso a La Pampa.

Diario Huarpe, de San Juan, dialogó con referentes de las comunidades de los pueblos originarios de esa provincia para conocer sus opiniones sobre la temática y el planteo, teniendo en cuenta su cosmovisión, su cultura y las luchas históricas relacionadas al agua.

Paz Argentina Quiroga, consejera y guía espiritual de la comunidad huarpe de San Juan, se mostró en contra de la construcción de El Tambolar. “Sobre el amparo de nuestros hermanos pampeanos mucho no puedo opinar porque no he leído el escrito y sus fundamentos; pero, inicialmente sí puedo decir que estuve, estoy y estaré siempre en contra de la construcción de diques”, dijo.

“Cuando los gobiernos proyectan y construyen diques, tienen sus miradas limitadas, porque no piensan en un todo armónico, relacionado y sin límites; en una tierra fértil, en un territorio con agua y húmedo. Solo piensan en abastecer los mega proyectos que benefician a unos pocos y perjudican a la mayoría”, sostuvo.

“Jamás a nuestros ancestros, a nadie de nuestra cultura, se les hubiese ocurrido cortar el curso natural de un río, hacer un dique para impedir el paso del agua para otro territorio; porque sabemos y entendemos cuáles son las consecuencias”, expresó.

José Díaz, representante de la comunidad huarpe Aguas Verdes de las Lagunas de Guanacache, también lo respaldó. “Cuando me enteré que la Corte de la Nación dio lugar al reclamo de nuestros hermanos pampeanos, lo primero que pensé fue que está bien, que es justo y razonable. Porque también nosotros somos parte de esa misma problemática. Lo mismo que ellos padecen, lo padecemos nosotros un poquito más cerca y siendo sanjuaninos”, dijo.

“Las aguas tienen que correr libremente por sus cauces en los territorios, seguir su rumbo como ha sido siempre, porque cuando de agua se habla, se habla de la vida misma”, dijo.

“Y la cosa es muy sencilla de entender. Y si no fíjese nomas lo que le pasa aun ser humano cuando se le tapa una vena; algún órgano de su cuerpo se afecta o directamente se muere. Bueno, lo mismo pasa en este caso. Si yo corto o desvío un río, el problema aparece por otro lado; y ese problema acarrea otro y otro, y así hasta la misma muerte”, dijo.

“Ojalá esta sea la oportunidad justa para que el gobierno de San Juan se de cuenta que los diques no sirven, porque aguas abajo produce desastres, modifica, altera”, manifestó.

Franco Gil, consejero indígena de la comunidad Pinkanta, de Caucete, fue otro de los consultados que respaldó su rechazo al dique. “El tema del agua es un tema recurrente, es un tema que se trata en cada una de las reuniones que tenemos con los miembros de nuestra comunidad, con los miembros de otras comunidades y con los demás pueblos originarios del país”, dijo. “Por lo tanto mi mirada, no es personal, es colectiva, comunitaria. Nosotros partimos del punto de ser realistas. El tema de los diques, de la utilización del agua, es un reclamo histórico, es algo que se viene planteando desde hace años y sabemos que es muy difícil revertirlo”, dijo.

“Y ese pedido de reparación histórica, obviamente, busca generar mejores condiciones en los territorios que han sido afectados en forma directa o indirecta. Esa es la línea fundamental; la línea que defendemos y por la que luchamos. Porque, realmente, creemos que pelear para que los ríos vuelvan a fluir como hace 100, 200 o 500 años sería un sin sentido. Porque, el agua hoy está administrada de esa manera”, dijo.

Para la comunidad Pinkanta la reparación histórica significa hacer perforaciones de agua y represas en los territorios de las comunidades afectadas; es crear sistemas de producción sustentable, es crear escuelas, salas de salud y todos los servicios para generar arraigo y evitar la migración de las familias.

“En esa mirada colectiva, todos pensamos que los diques, el avance de la urbanización, los emprendimientos productivos, principalmente el vitivinícola, perjudicaron directamente a las comunidades que vivían a la vera del río. Algunas todavía resisten, pero otras, por la falta del agua, fueron desplazadas”, dijo.

La organización Pinkanta agrupa a 14 comunidades de San Juan, entre las que se encuentran no solo familias huarpes sino también diaguitas.

Carina Calivar, representante de la comunidad Diaguita Cacique Pedro Caligua del departamento Valle Fértil, dijo que el reclamo pampeano era “genuino” y cercano a la posición de los pueblos originarios de San Juan. “Yo puedo acompañar el reclamo de nuestros hermanos pampeanos en un pedido que es genuino, real y que va con la cosmovisión que tenemos los pueblos originarios”, dijo Carina. “Pero también, sabemos que hoy gran parte de San Juan depende de los diques. Entonces te enfrentas a dos fuertes cuestionamientos que tienen sus pro y sus contras”.

“En Valle Fértil tenemos una realidad totalmente diferente al resto de la provincia de San Juan, porque dependemos de las lluvias y nosotros en tal caso necesitamos de diques para almacenar esa agua. Por eso me es muy difícil emitir una opinión dejando de lado algunos aspectos”, dijo.

Para Calivar el tema es muy complejo de abordar porque, sostuvo, no todo es tan bueno y todo tan malo. “Lamentablemente, para responder a las necesidades y demandas de la mayoría, los gobiernos dejan de lado a las minorías y ahí radica el peor de los problemas. No obstante, para mí lo más preocupante es que todavía no haya políticas públicas que permitan a la gente que fue afectada por estas u otras obras, quedarse en el territorio. Los gobiernos no tienen que despoblar zonas rurales. Tendrían que hacer todo lo contrario y activar las economías regionales”, dijo.

Víctor Barroso, miembro de la comunidad Pinkanta de 25 de Mayo, es otro de los que acompañó el reclamo. “Creo que el reclamos de La Pampa es justo porque lo mismo vivimos acá”, dijo Barroso. “Sin agua las plantas, los animales se mueren, las comunidades no se pueden desarrollar y se van de los territorios. Del agua y de la humedad vivimos todos”.

“Todo esto pasa porque no se hacen las consultas previas, porque no se escucha ni se toma en cuenta la opinión del otro”, dijo.

“Nosotros sabemos que la construcción de los diques nos afectó, pero también sabemos que a los diques no los van a romper”, dijo. “Para nosotros la solución sería dejar de hacer tantos diques y que equilibren los caudales de agua de los ríos. Es decir, que larguen más agua por los ríos”.

Nadia Gómez, consejera indígena de la comunidad huarpe, también fue consultada. “El reclamo de la provincia de La Pampa no es un reclamo nuevo, ni un reclamo de ahora. Es lo que nosotros venimos planteando desde hace mucho tiempo, e incluso lo hicimos nuevamente en el marco del Acuerdo San Juan”, expresó Nadia.

“La construcción de diques, el monocultivo de la vid, el avance de las ciudades, perjudicó tremendamente a los pueblos originarios”, sostuvo.

Gómez, junto a las demás comunidades originarias de la provincia, viene denunciando desde hace mucho tiempo los sistemáticos y constantes desvíos que se hacen en los causes del río San Juan y otros ríos de la provincia, pero hasta ahora no vislumbra un cambió de conciencia. “Lamentablemente en San Juan todavía no vemos ni un gesto que muestre ese despertar, ese cambio que hoy se necesita”, dijo. “Los desvíos, las obstrucciones de ríos alteran y modifican los territorios, impactan negativamente en los ecosistemas… No es difícil de entender: si uno acumula agua en un lugar, en el otro va a faltar; y eso siempre va a suceder si no existe el caudal ecológico”.