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Canto al agua que no llega

b_300_200_16777215_00_images_2017_musika.jpgEl “Cancionero de los Ríos” es una compilación que reúne un centenar de composiciones musicales pampeanas -muchas de ellas de tradición folklórica popular- en las cuales los textos de las canciones abordan la temática del agua.
Ana María Romaniuk *
La primera edición del Cancionero data del año 1985, habiendo sido reeditado en el año 2001, 2007 y en 2015 al cumplirse 30 años de su aparición. Esta última compilación está integrada por dos libros que contienen partituras, datos bibliográficos de sus autores, escritos y documentación referidos a la temática; dos CDs con 39 canciones -algunas editadas en otras oportunidades y otras inéditas hasta el momento-; y un DVD que contiene material documental sobre distintos abordajes que han atravesado la temática bajo el formato de fotografías, videos históricos, producciones documentales. Gozando siempre del impulso del gobierno provincial -bajo la figura de la Cámara de Diputados- cada nueva edición “reedita” también la potencia de un reclamo histórico convertido en canción a través del accionar de músicos, escritores, poetas y otros intelectuales activos del medio cultural pampeano: la libre distribución y uso equitativo de las aguas del interprovincial Río Atuel y le cuenca Desaguadero-Salado.



La historia pampeana vuelve a comenzar después de la campaña del general Roca, perpetrada hacia el año 1880. Con la mensura de las nuevas tierras aptas para practicar ganadería y agricultura, se declara el Territorio Nacional de La Pampa, en dependencia directa con el gobierno central ejercido desde Buenos Aires. Recién en 1951 accede a la autonomía política que la convierte en Provincia, hecho que la posiciona en “igualdad de condiciones” con las otras jurisdicciones para empezar a construir una identidad diferenciada. El reclamo por el agua ha signado la historia de la joven provincia. En 1947 el gobierno nacional concluyó la construcción del dique Los Nihuiles en el sur de la provincia de Mendoza, para la generación de energía hidroeléctrica. Su inauguración agravó la situación que se venía produciendo por el uso intensivo del agua con fines de riego, y trajo como consecuencia el corte total del cauce que llegaba a La Pampa, con pérdidas irreversibles para los productores y para el ecosistema del Oeste de esta provincia. En ese momento al no tener representación política, no hubo quien defendiera los intereses del Territorio. A partir de su constitución como provincia, un grupo de intelectuales -incluidos entre ellos músicos urbanos- juegan un papel importante en el proceso de invención y legitimación del nuevo estado. Esquemáticamente diremos que este proceso se inicia en la década de 1950 y alcanza cierto grado de legitimación en los primeros años de la década del setenta, para lograr un nuevo impulso con proyectos renovados con el advenimiento de la democracia.

Diferenciación.
En cuanto a las prácticas musicales que llevan adelante este grupo de creadores, músicos, poetas, intelectuales, es posible pensar en algunas estrategias puestas en juego para marcar diferencias, principalmente en el plano simbólico, en el proceso de construcción de la identidad pampeana. Es posible percibir una tendencia a circunscribir las identidades sonoras a los límites territoriales, intentando diferenciar prácticas que desde lo simbólico pueden tener significados diferentes, pero cuyas resultantes musicales suelen ser similares. José Jorge de Carvalho, afirma que los sistemas musicales son abiertos, pero se cierran artificialmente cuando grupos sociales concretos se apropian de ellos con fines de demarcación de territorios de identidad. Los géneros musicales desde donde los cultores construyen el repertorio que conforma la “música pampeana” -de la Provincia de La Pampa- coinciden con las músicas con las que también se asocia a la provincia de Buenos Aires. Estos son principalmente huellas, milongas y estilos.
El lugar donde se busca la diferenciación es en los textos de las canciones. Estos remiten a la vida del Oeste de la provincia, que posee características culturales y geográficas distintas a las del nor-este, de donde provienen gran parte de los músicos y poetas en cuestión. Una parte de estas obras son las que se han ido agrupando para integrar el “Cancionero de los Ríos”, pues es en el Oeste pampeano donde el corte del río tiene lugar. Paradójicamente, los habitantes del Oeste encuentran una afinidad explícita con las músicas cuyanas, como tonadas y cuecas, a pesar del conflicto existente en la región.
Los textos de las canciones demuestran cierta politización de las prácticas musicales, donde es frecuente que aparezcan como protagonistas de las canciones los habitantes del Oeste, asumiendo sus reclamos y denunciando desigualdades sociales en relación a sus condiciones de vida, frecuentemente vinculados a la consecuencia del corte de los ríos.
Desde la primera edición del “Cancionero de los Ríos” del año ’86 que contaba con 32 canciones pautadas en partituras, se han incrementado las composiciones que refieren al agua en el texto de las canciones, y por lo tanto las obras incluidas en el “Cancionero…”. Pero en esta última edición han incorporado un número importante de composiciones que no tienen una adscripción genérica que los vincule a las músicas de base tradicional. Estas incorporaciones amplían de alguna manera el campo de la “música pampeana” -en sentido restringido- fuertemente vinculado con los géneros folklóricos de base tradicional, a otros géneros de la música popular como el rock.

“Río robado”.
La carga simbólica que ha adquirido la cuestión del agua en el Oeste pampeano en los habitantes de la provincia es muy significativa. El conflicto con la provincia de Mendoza por el corte de los ríos Atuel y Salado es un tema muy sensibilizador para la sociedad pampeana. Asambleas y movilizaciones populares han sido frecuentes a lo largo del centenario conflicto. Poetas y músicos han enarbolado la bandera de la denuncia de la situación a través de sus canales propios de difusión, y el gobierno provincial en la figura de la Cámara de Diputados ha colaborado promoviendo y otorgado difusión al financiar la publicación del “Cancionero…” en diversos formatos, como herramienta política de concientización y educación. 
En 1959 -momentos incipientes en la construcción del cancionero pampeano- la agrupación salteña folklórica “Los Fronterizos” realizó una presentación en la ciudad de Santa Rosa. En esa oportunidad en una reunión informal entre músicos, poetas e intelectuales santarroseños, el poeta Manuel J Castilla tomó conocimiento de la situación y escribió los versos de lo que esa misma noche Guillermo Mareque musicalizara como “Zamba del río robado”. Un tiempo más tarde Enrique Fernández Mendía -quien también estuvo presente esa noche- editó una partitura adjudicándose la autoría de la música de la mencionada zamba, generándose una situación de doble musicalización del poema. 
Cuando cortan el Atuel
queda sin agua el Salado;
llenos de arena los ojos
va lagrimeando el pampeano.
Así, desierta la tierra,
sola se nos va quedando;
los vientos por las jarillas
sobre la sal van llorando.

Saladito, Saladito!!!
astillas de mi caldén;
el que siembra en las arenas
se va muriendo de sed.
II
Agüita robada, agüita,
¿qué tierras andás regando?;
Santa Isabel por el cielo
sentida te está esperando.

Agüita, cielo perdido,
que te nos vas de las manos,
vienes viniendo en el vino
y La Pampa te hace canto.

Saladito…
Más allá de lo anecdótico de la doble musicalización, lo cierto es que esta composición es considerada una “perla” dentro del repertorio, puesto que el puño de Castilla otorga un grado de legitimación extra al valor estético que pueda asignársele. Como muchas composiciones que integran el cancionero pampeano, esta zamba tardó muchos años en ser editada comercialmente, pero circuló de boca en boca, de guitarra en guitarra, y se fue convirtiendo en canción emblemática en torno a la cuestión de los ríos, y la expresión “los ríos robados” en la frase que sintetiza el conflicto. Incluso aparece en textos de composiciones musicales posteriores, como por ejemplo en la “Ronda de los ríos” de Hilda O Correa y Ernesto del Viso)

La memoria.
Habiendo transcurrido casi 70 años del corte, ya son varias las generaciones que no han visto correr el Atuel de manera periódica. Este Cancionero ha tenido y aún tiene un papel importante en la construcción de la memoria del río y de la construcción del mito de la abundancia en el tiempo anterior al corte. Citamos a modo ilustrativo unos pocos de los muchos ejemplos detectados: 
Del regreso (Huella) de Guri Jaquez
Hay dos ríos que llevo
dentro del alma,
el Atuel y el Salado:
¡cuánta añoranza!

Don Pedro Zuñiga (Milonga)
¿Usted se acuerda don Pedro?,
¿o ya no se acuerda nada?,
en los tiempos que el Atuel
hizo aumentar las majadas;
deBairoletto, de Aynó,
de puesteros y boleadas.
¿Usted se acuerda don Pedro?,
¿o ya no se acuerda nada?

El camino del agua (Cueca) de Roberto Yacomuzzi
Era al vuelo de pájaros un espejo
y una punta de ovejas, cuentan los viejos.
Se fue apagando el agua junto a sus sueños
y la arena y el viento hicieron el resto.

Es frecuente que se mencione al mendocino, directa o indirectamente, con cierto tono de denuncia, construyendo imágenes que oponen el desierto pampeano con el verde y la prosperidad de Mendoza, y con la abundancia de agua traducida en vino. Por ejemplo la “Zambita del Salado y del Atuel” de Tuta Cuello con un tono muy jocoso proclama:

Zambita que va en el aire,
Del pueblo de Santa Isabel
Zambita de estos dos ríos
Del Salado y del Atuel

Hoy pide el pueblo pampeano
A grito a los mendocinos
Si ya que no largan agua
Que larguen un poco’e vino

No es el pueblo.
Parecería estar claro que el responsable directo no es el pueblo, sino que las tintas se cargan en quienes tienen la posibilidad de tomar decisiones: los estados que administran, y los grandes capitales que motorizan la industria vitivinícola.
Por ejemplo la huella Agua de todos (Morisoli-Rodríguez) menciona

Conozco a los menducos
pata en el suelo,
mano fina la viña,
tonada al cielo.

Y ellos no tienen culpa
de este atropello:
la culpa está más alta,
no es culpa de ellos.

Causa común.
La situación de injusticia, ha resultado un elemento sensibilizador por excelencia para el poeta y el músico pampeano. De manera genuina creemos que se ha tomado la problemática del Oeste como causa común (a pesar de que la mayoría de los músicos no son víctimas directas de la situación) por un lado en defensa de un reclamo considerado justo, y por otro lo que termina siendo una marca particular del repertorio.
Como toda práctica cultural, las prácticas musicales pampeanas acontecen en espacios sociales situados, dinámicos, permeables, modificables, y habilitados para las disputas, las negociaciones y el intercambio; y se encuentran enmarcadas en un espacio en el que es posible percibir tramas simbólicas compartidas, horizontes de posibilidad, desigualdades de poder e historicidad, heterogeneidades y articulaciones únicas de los contextos particulares. 
En este sentido las composiciones que abordan el tema de los ríos y que han sido agrupadas en torno al Cancionero son una estrategia que llevan adelante los músicos pampeanos para establecer la identificación territorial de sus prácticas; además ponen de manifiesto cierta politización al denunciar una situación de desequilibrio de la que se sienten víctimas, ante sus otros pares -los vecinos mendocinos- y ante un “otro” mayor, el estado nación.

“Uso político”.
La Cámara de Diputados ha promovido su difusión como parte de una campaña sostenida de concientización. La resultante, es una producción inédita y modélica que redunda no sólo en torno a la problemática a la que hace alusión, sino que además sirve como canal de difusión de músicos y músicas pampeanas que no participan del circuito de distribución comercial. Cada nueva edición “reedita” también la potencia del reclamo histórico convertido en canción.
Si bien este “uso político” que se observa en torno a determinadas prácticas musicales, redunda en ciertos beneficios para los músicos en cuanto a difusión, entra de alguna manera en contradicción con otras acciones por parte del estado y que muchas veces resultan incómodas a los mismos actores, por ejemplo al contratar por cifras muy elevadas a músicos que circulan por los canales comerciales a nivel nacional, y destinando poco y nada del presupuesto a propuestas locales. 
 Ana María Romaniuk *Licenciada en Artes, UBA

La Arena,  10/09/2017

FUCHAD/ECOLÓGICAS/ABC
El 12,5% de la flora está en peligro de extinción y cada planta superior que desaparece extingue no menos de 30 especies entre insectos, hongos y bacterias.

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