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Fundación Chadileuvu

Otra vez el Curacó !

PUNTO DE VISTA

b_300_200_16777215_00_images_2019_salado-10-19.jpgDías atrás una fotografía de tapa de LA ARENA revivió un problema de larga data, todavía no resuelto y latente en sus posibles manifestaciones. El río Curacó -que de él se trata- escurría hacia su destino final, el río Colorado, dándole condición de exorreica a la más grande de las cuencas del país. Ese escurrimiento, debido a las inusuales lluvias en la zona de Puelches, no alcanzó para arrastrar el porcentaje de sales que lo caracteriza y verterlo en un colector, el Colorado, muy disminuido en sus caudales.

Esta inusual reaparición no durará mucho ya que todo el sistema Desaguadero-Salado-Chadileuvú-Curacó está exhausto por los numerosos diques y desvíos de los afluentes que aguas arriba lo nutrían en la época de su esplendor, cuando su caudal medio era mayor que el del río Colorado. El último escurrimiento grande del Curacó fue en 1978, cuando rebasadas las grandes lagunas y bañados de la zona de Puelches, llevó al Colorado más de 100 metros cúbicos por segundo, con una cantidad de sales que inhibieron el riego aguas abajo y provocaron manifestaciones muy cercanas a la violencia por parte de los regantes.

Sin embargo estos renovados caudales -magros y efímeros- obligan a recordar dos cosas: que la gran cuenca sigue siendo un enorme desorden que los organismos nacionales específicos han ignorado o no han sido capaces de solucionar y que, aunque mínimo, el temor de los regantes a una salinización que altere la posibilidad de riego, está latente.

El otro recuerdo está relacionado a un hecho singular. Cuando algunos años atrás representantes de la Fundación Chadileuvú concurrieron a una asamblea de Corfo -entidad de los regantes del valle inferior del río- para pedir solidaridad en la creación de un comité de cuenca y advertir sobre los riesgos que implicaría en el futuro el accionar de Mendoza, como efectivamente ocurrió, un sector de la dirigencia los ignoró, y los maltrató llegando a tratarlos de mentirosos y centrados únicamente en el riesgo que ofrecía el llamado Tapón de Alonso, al que proponían, llegado el caso, cerrar entrando a la fuerza en territorio pampeano.

Puede que la reflexión parezca exagerada pero bien se puede especular al respecto ya que la naturaleza, como se ha visto en estos días, tiene comportamientos a menudo imprevisibles.-

José Verdum/La Arena 20-08-20