EL CAMBIO CLIMÁTICO Y EL GASTO ENERGÉTICO

b_300_200_16777215_00_images_2018_Energapngtree.jpgEn este año (2018) las temperaturas de verano en el hemisferio norte marcaron un record.  Este debería haber sido un verano fresco en el hemisferio norte, pero el cambio climático lo convirtió en el más caluroso del que se tenga registro durante este periódico cambio cíclico conocido como La Niña, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

En el Círculo Polar Ártico se alcanzaron temperaturas de 32,4°C. Y el mes pasado colapsó la provisión de energía eléctrica en el estado de California, debido al calor récord que forzó un aumento en la demanda de aire acondicionado.


Estas dos noticias extraídas de un artículo del diario La Nación son solo una muestra de la gravedad que adquiere el cambio climático (calentamiento global). La causa fundamental del cambio es debido al notable incremento del contenido de dióxido de carbono (CO2 ) en la atmósfera producido por acción humana.

Desde 1750, fecha aproximada del inicio de la revolución industrial, se produjeron dos fenómenos interconectados e interdependientes.
*El aumento de la población mundial.
“La población mundial superó los 500 millones de habitantes a mediados del siglo XVII y se aproximó a los 900 millones en 1800.

Entre 1800 y 1900, la población casi se duplicó y en 1950 se llegó a los 2500 millones de habitantes. Este crecimiento fue aún más destacable si se tiene en cuenta que se produjeron dos guerras mundiales que acabaron con más de 70 millones de personas, y la gran epidemia de gripe (1918-20), que causó más de 50 millones de muertos.

Entre 1950 y 1990, la población mundial volvió a duplicarse, debido sobre todo al crecimiento de África, Asia y América del Sur. En el año 2000, se superaron los 6000 millones de habitantes, aunque empezó a disminuir el ritmo de crecimiento de la población (70-80 millones por año). En el 2015, la población supera los 7300 millones y, previsiblemente pueda llegar a 9800 millones en el 2050”.
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*El enorme aumento de las combustiones a partir de combustibles fósiles.

Nuestro planeta recibe continuamente radiación solar y emite una contra radiación calórica que permite disipar parcialmente el calor acumulado. El CO2 es una molécula que en la atmósfera actúa bloqueando la emisión de calor de la contra radiación. El efecto invernadero se produce porque el planeta acumula calor y sus efectos alteran severamente el clima terrestre.

La explotación intensiva del carbón mineral primero y luego el petróleo y el gas han liberado ingentes cantidades de carbono a la atmósfera. El CO2 es el principal gas invernadero.

La gran producción de CO2 es absorbida parcialmente por los mares y la vegetación, pero no es suficiente. El crecimiento de dióxido de carbono ha sido constante y puede observarse en los gráficos.
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A pesar de las evidencias científicas que establecen la relación entre el uso de energía fósil y el cambio climático muchos políticos y los sectores vinculados a la explotación del carbón y el petróleo niegan el cambio climático.

La única forma de paliar este cambio que pone en peligro las formas de vida del planeta es reducir drásticamente las combustiones, hecho que pondría en jaque a las principales economías del mundo.
Numerosas reuniones internacionales se han abocado a proponer medidas y metas para limitar las actividades económicas que producen este fenómeno. En dichas reuniones se han alcanzado acuerdos que al poco tiempo fueron dinamitados por algunas de las grandes potencias (especialmente EEUU) que tienen grandes intereses en la explotación petrolera.

Este fenómeno global producido por los países más desarrollados perjudica a todos los ecosistemas, y por consiguiente a todos los habitantes del planeta. Así pagamos justos por pecadores. EEUU con solo el 5% de la población mundial consume el 25% de toda la energía del planeta.

Este es hoy el problema más grave que afronta el planeta y la responsabilidad corre por cuenta del hombre (la especie dominante).

“La hibris (en griego antiguo ὕβρις hýbris) es un concepto griego que puede traducirse como ‘desmesura’. No hace referencia a un impulso irracional y desequilibrado, sino a un intento de transgresión de los límites impuestos por los dioses  a los hombres mortales y terrenales” (Wikipedia). La palabra Dioses la podríamos cambiar por la naturaleza y el medio ambiente. Podemos afirmar que los hombres hemos actuado con desmesura en relación a las posibilidades del planeta y que hoy las consecuencias están a la vista.  

Sólo una acción intensa y decidida de los pueblos y los gobiernos pueden frenar esta loca carrera hacía el precipicio.  ES HORA DE ACTUAR.-

Ing. Héctor Gómez
PRESIDENTE/FUCHAD